A los invitados hay que atarles, como diría mi abuela, con correa corte porque en cuanto te despistas te dicen que les ha surgido algo más interesante o que temen que no van a poder ir.
Y aquí va otro consejo, ¡no dejéis que nadie os diga que no puede ir a tu fiesta! Las excusas son eso, excusas; si uno quiere puede, ¡aunque esté en las últimas! Eso de que creo que tengo comida familiar son pamplinas, ¡así que a insistir como si no hubiera un mañana!
Espero que hayáis encontrado útil este consejo. ¡Un saludo!
Pepa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario